PAE fortalece las buenas prácticas de manipulación y de supervisión de alimentos
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) refuerza a nivel nacional la aplicación de las Buenas Prácticas de Manipulación (BPM) en las cocinas escolares. De este modo, garantiza los estándares de calidad e inocuidad exigidos para ofrecer un óptimo servicio alimentario.
Con estas acciones, el PAE busca asegurar la correcta limpieza y desinfección de las superficies de trabajo, la higienización rigurosa de utensilios y menaje, así como el lavado adecuado de manos, evitando la presencia de microorganismos patógenos antes de iniciar la preparación de las raciones que consumen a diario los estudiantes.
Como parte fundamental de estas medidas preventivas, se promueven hábitos operativos estrictos orientados a frenar la contaminación cruzada en los espacios del servicio alimentario. El uso diferenciado de tablas y cuchillos para alimentos crudos y cocidos, el tapado hermético de los víveres y el mantenimiento de ambientes ordenados y ventilados constituyen barreras sanitarias para proteger los insumos de agentes externos y preservar la salud de los usuarios.
Además, se suma la inspección organoléptica como un filtro de control esencial e inmediato en las instituciones educativas. A través del uso de los sentidos se evalúa el color y aspecto, reconociendo olores y sabores característicos; y verificando la consistencia y textura de los productos. Esto permite que los responsables de la recepción y preparación identifiquen a tiempo cualquier alteración o insumo anómalo antes de que llegue al plato escolar, en estricta concordancia con las especificaciones técnicas del programa.
La articulación entre la higiene rigurosa de los ambientes y la vigilancia sensorial permanente garantiza la inocuidad integral del servicio alimentario escolar. Con ello, el PAE previene enfermedades de transmisión alimentaria y asegura que los escolares reciban desayunos y almuerzos nutritivos, seguros y con alta aceptabilidad, brindándoles la energía necesaria para su desarrollo y aprendizaje.
Con estas acciones, el PAE busca asegurar la correcta limpieza y desinfección de las superficies de trabajo, la higienización rigurosa de utensilios y menaje, así como el lavado adecuado de manos, evitando la presencia de microorganismos patógenos antes de iniciar la preparación de las raciones que consumen a diario los estudiantes.
Como parte fundamental de estas medidas preventivas, se promueven hábitos operativos estrictos orientados a frenar la contaminación cruzada en los espacios del servicio alimentario. El uso diferenciado de tablas y cuchillos para alimentos crudos y cocidos, el tapado hermético de los víveres y el mantenimiento de ambientes ordenados y ventilados constituyen barreras sanitarias para proteger los insumos de agentes externos y preservar la salud de los usuarios.
Además, se suma la inspección organoléptica como un filtro de control esencial e inmediato en las instituciones educativas. A través del uso de los sentidos se evalúa el color y aspecto, reconociendo olores y sabores característicos; y verificando la consistencia y textura de los productos. Esto permite que los responsables de la recepción y preparación identifiquen a tiempo cualquier alteración o insumo anómalo antes de que llegue al plato escolar, en estricta concordancia con las especificaciones técnicas del programa.
La articulación entre la higiene rigurosa de los ambientes y la vigilancia sensorial permanente garantiza la inocuidad integral del servicio alimentario escolar. Con ello, el PAE previene enfermedades de transmisión alimentaria y asegura que los escolares reciban desayunos y almuerzos nutritivos, seguros y con alta aceptabilidad, brindándoles la energía necesaria para su desarrollo y aprendizaje.
Fuente: Noticias Gob.pe | Publicado el Tue, 03 Nov 2026 18:02:00 -0500