Mes de la Salud Mental El INSM destaca que los vínculos seguros y la pertenencia social son claves para el bienestar emocional
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” destacó que el bienestar psicológico no se construye de manera aisada, sino a través de las relaciones interpersonales. El médico psiquiatra Rolando Pomalima Rodríguez, director ejecutivo de la DEIDAE de Niños y Adolescentes, subrayó la relevancia de equilibrar la integración social con la identidad individual.
“El bienestar emocional surge cuando podemos estar con otros sin dejar de estar con nosotros mismos”, afirmó el especialista al referirse a la necesidad de construir lazos sólidos en la comunidad.
Frente al estrés cotidiano, la exposición prolongada a entornos impredecibles puede mantener al organismo en alerta constante. Esto incrementa la carga alostática, el costo biológico acumulado por demandas persistentes, y aumenta la vulnerabilidad emocional de las personas en sus distintas etapas de desarrollo. Por el contrario, los entornos seguros y emocionalmente disponibles favorecen la adaptación. Durante la infancia y adolescencia, contar con adultos significativos que respondan con sensibilidad resulta fundamental para consolidar la resiliencia y restablecer la seguridad frente a la adversidad.
Los vínculos humanos poseen dimensiones emocionales, sociales y neurobiológicas. En los procesos de interacción participan mecanismos biológicos donde intervienen la oxitocina y la vasopresina, sustancias clave para afianzar la cercanía afectiva.
En este proceso, la corregulación emocional cumple un rol primordial. Inicialmente, los niños requieren del acompañamiento de otros para gestionar sus emociones intensas; con el tiempo, esta guía facilita el desarrollo gradual de su propia autorregulación. Asimismo, la mentalización permite comprender la conducta propia y ajena al considerar pensamientos, deseos e intenciones. Esta facultad ayuda a entender que la experiencia emocional es válida, aunque no siempre refleje la totalidad de la realidad.
Para la recuperación tras experiencias adversas, se sugiere acudir a redes de apoyo, vínculos protectores y recursos terapéuticos. La psicoterapia ofrece un espacio seguro para elaborar vivencias, mientras que la atención plena o mindfulness ayuda a observar las emociones sin reaccionar automáticamente.
Desde el INSM “HD-HN” se invita a la sociedad, familias e instituciones a reflexionar sobre si estamos construyendo espacios donde todos puedan sentirse aceptados y reconocidos sin renunciar a su propia esencia.
“Sanar no significa borrar lo vivido, sino sentirlo, integrarlo y relacionarnos con ello de una manera diferente. Significa aprender a estar acompañados sin perder nuestra individualidad”, concluyó Pomalima.
“El bienestar emocional surge cuando podemos estar con otros sin dejar de estar con nosotros mismos”, afirmó el especialista al referirse a la necesidad de construir lazos sólidos en la comunidad.
Frente al estrés cotidiano, la exposición prolongada a entornos impredecibles puede mantener al organismo en alerta constante. Esto incrementa la carga alostática, el costo biológico acumulado por demandas persistentes, y aumenta la vulnerabilidad emocional de las personas en sus distintas etapas de desarrollo. Por el contrario, los entornos seguros y emocionalmente disponibles favorecen la adaptación. Durante la infancia y adolescencia, contar con adultos significativos que respondan con sensibilidad resulta fundamental para consolidar la resiliencia y restablecer la seguridad frente a la adversidad.
Los vínculos humanos poseen dimensiones emocionales, sociales y neurobiológicas. En los procesos de interacción participan mecanismos biológicos donde intervienen la oxitocina y la vasopresina, sustancias clave para afianzar la cercanía afectiva.
En este proceso, la corregulación emocional cumple un rol primordial. Inicialmente, los niños requieren del acompañamiento de otros para gestionar sus emociones intensas; con el tiempo, esta guía facilita el desarrollo gradual de su propia autorregulación. Asimismo, la mentalización permite comprender la conducta propia y ajena al considerar pensamientos, deseos e intenciones. Esta facultad ayuda a entender que la experiencia emocional es válida, aunque no siempre refleje la totalidad de la realidad.
Para la recuperación tras experiencias adversas, se sugiere acudir a redes de apoyo, vínculos protectores y recursos terapéuticos. La psicoterapia ofrece un espacio seguro para elaborar vivencias, mientras que la atención plena o mindfulness ayuda a observar las emociones sin reaccionar automáticamente.
Desde el INSM “HD-HN” se invita a la sociedad, familias e instituciones a reflexionar sobre si estamos construyendo espacios donde todos puedan sentirse aceptados y reconocidos sin renunciar a su propia esencia.
“Sanar no significa borrar lo vivido, sino sentirlo, integrarlo y relacionarnos con ello de una manera diferente. Significa aprender a estar acompañados sin perder nuestra individualidad”, concluyó Pomalima.
Fuente: Noticias Gob.pe | Publicado el Sat, 31 Oct 2026 11:35:00 -0500