Aprendió a confeccionar bolsos en un CETPRO y hoy lidera una marca que produce cientos de pedidos personalizados
Hace unos años, Ketty Milagros Castro Olaechea trabajaba en el área administrativa de distintas empresas. Cumplía horarios largos y tenía una rutina estable, pero sentía que algo faltaba. Quería construir un proyecto propio, uno que le permitiera generar ingresos, desarrollar su creatividad y pasar más tiempo con su familia.
“No quería quedarme estancada. Sentía que necesitaba aprender algo nuevo y atreverme a empezar”, recuerda.
Con esa idea llegó al Centro de Educación Técnico-Productiva (CETPRO) Corcovado, donde estudió Marroquinería y Comunicación Audiovisual durante el 2025. Al comienzo, pensó que aprendería solo a elaborar productos, pero terminó descubriendo un mundo mucho más amplio: diseño, creatividad, ventas digitales y emprendimiento.
Mientras aprendía a confeccionar cartucheras, neceseres y bolsos personalizados, también aprendió a exhibir sus productos en redes sociales, crear contenido y captar clientes, y a posicionar su marca.
“Hoy todo entra por lo visual. Yo quería aprender a crear contenido y enseñar lo que hacía con mis propias manos”, cuenta.
Su formación le proporcionó conocimientos técnicos y a la vez le devolvió su autoconfianza. Poco a poco empezó a crear pedidos personalizados para amistades y pequeños negocios. Luego llegaron más clientes, más recomendaciones, más retos.
Así nació Amelia Tex, su emprendimiento dedicado a la elaboración de artículos de merchandising personalizados, especialmente para mujeres emprendedoras y pequeños negocios que buscan productos con identidad propia.
Lo que empezó con pedidos pequeños, hoy ha evolucionado a lotes de hasta 500 unidades por cliente. Sus productos llegan a otros emprendedores, así como a campañas y eventos especializados, mientras su marca continúa creciendo gracias a su presencia en redes sociales y al contacto constante con nuevos clientes.
Ketty recuerda especialmente el acompañamiento de sus docentes. “No solo te enseñan una técnica. También te motivan a creer en tus ideas y a mejorarlas. Eso fue importante para mí porque sentí que sí podía lograrlo”, afirma.
Pero el cambio más grande ocurrió en su vida cotidiana. Ahora trabaja desde casa, organiza mejor su tiempo y comparte más momentos con su familia mientras continúa consolidando su negocio.
“Aprender en un CETPRO me ayudó a reinventarme. Hoy tengo un emprendimiento propio y sigo creciendo. Muchas veces uno piensa que ya es tarde para empezar algo nuevo, pero no es así”, señala.
La historia de Ketty muestra claramente que la educación técnico-productiva abre oportunidades reales para jóvenes y adultos que buscan emprender y fortalecer sus capacidades, y competir en un mercado cada vez más exigente y digital.
El Ministerio de Educación continuará impulsando los CETPRO públicos como espacios de formación accesibles y flexibles, donde miles de peruanos desarrollan competencias técnicas para el empleo, el autoempleo y el emprendimiento, y contribuir al desarrollo económico y productivo del país.
“No quería quedarme estancada. Sentía que necesitaba aprender algo nuevo y atreverme a empezar”, recuerda.
Con esa idea llegó al Centro de Educación Técnico-Productiva (CETPRO) Corcovado, donde estudió Marroquinería y Comunicación Audiovisual durante el 2025. Al comienzo, pensó que aprendería solo a elaborar productos, pero terminó descubriendo un mundo mucho más amplio: diseño, creatividad, ventas digitales y emprendimiento.
Mientras aprendía a confeccionar cartucheras, neceseres y bolsos personalizados, también aprendió a exhibir sus productos en redes sociales, crear contenido y captar clientes, y a posicionar su marca.
“Hoy todo entra por lo visual. Yo quería aprender a crear contenido y enseñar lo que hacía con mis propias manos”, cuenta.
Su formación le proporcionó conocimientos técnicos y a la vez le devolvió su autoconfianza. Poco a poco empezó a crear pedidos personalizados para amistades y pequeños negocios. Luego llegaron más clientes, más recomendaciones, más retos.
Así nació Amelia Tex, su emprendimiento dedicado a la elaboración de artículos de merchandising personalizados, especialmente para mujeres emprendedoras y pequeños negocios que buscan productos con identidad propia.
Lo que empezó con pedidos pequeños, hoy ha evolucionado a lotes de hasta 500 unidades por cliente. Sus productos llegan a otros emprendedores, así como a campañas y eventos especializados, mientras su marca continúa creciendo gracias a su presencia en redes sociales y al contacto constante con nuevos clientes.
Ketty recuerda especialmente el acompañamiento de sus docentes. “No solo te enseñan una técnica. También te motivan a creer en tus ideas y a mejorarlas. Eso fue importante para mí porque sentí que sí podía lograrlo”, afirma.
Pero el cambio más grande ocurrió en su vida cotidiana. Ahora trabaja desde casa, organiza mejor su tiempo y comparte más momentos con su familia mientras continúa consolidando su negocio.
“Aprender en un CETPRO me ayudó a reinventarme. Hoy tengo un emprendimiento propio y sigo creciendo. Muchas veces uno piensa que ya es tarde para empezar algo nuevo, pero no es así”, señala.
La historia de Ketty muestra claramente que la educación técnico-productiva abre oportunidades reales para jóvenes y adultos que buscan emprender y fortalecer sus capacidades, y competir en un mercado cada vez más exigente y digital.
El Ministerio de Educación continuará impulsando los CETPRO públicos como espacios de formación accesibles y flexibles, donde miles de peruanos desarrollan competencias técnicas para el empleo, el autoempleo y el emprendimiento, y contribuir al desarrollo económico y productivo del país.
Fuente: Noticias Gob.pe | Publicado el Mon, 21 Sep 2026 12:00:00 -0500