Sismos INSM HD-HN aconseja cuidar la salud emocional
Frente a la constante amenaza de sismos en el país, el Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”) destaca que la preparación preventiva no debe limitarse exclusivamente a los aspectos físicos, materiales o estructurales. Es fundamental integrar el bienestar psicológico y emocional como un pilar esencial dentro de los planes de emergencia familiares y comunitarios ante desastres naturales.
Los movimientos telúricos de gran magnitud pueden generar miedo, angustia, incertidumbre, vulnerabilidad y una alta preocupación por la seguridad personal y familiar. Estas reacciones emocionales intensas pueden manifestarse durante la sacudida y persistir de forma prolongada durante las horas o los días posteriores al evento adverso. Durante la ocurrencia de un sismo, la prioridad absoluta se concentra en salvaguardar la integridad física y aplicar los protocolos de evacuación seguros.
En el ámbito psicológico, resulta indispensable evitar los gritos o expresiones de pánico desmedido, controlar la respiración y transmitir instrucciones firmes, breves y sumamente claras a la familia. Contar previamente con un simulacro familiar coordinado, identificar correctamente las zonas seguras dentro y fuera del hogar, y distribuir tareas específicas disminuye considerablemente el desconcierto. Una organización previa estructurada facilita notablemente una respuesta colectiva mucho más serena, ordenada y eficaz frente al peligro repentino.
En el periodo posterior al sismo, suelen aparecer respuestas adaptativas esperables como el temor a réplicas, sobresaltos constantes ante ruidos extraños, alteraciones del sueño, irritabilidad, llanto o apego excesivo. Para afrontar este escenario, se aconseja retomar paulatinamente las rutinas cotidianas y mantener una comunicación abierta y empática dentro del hogar.
Asimismo, los especialistas recomiendan regular estrictamente el consumo de información en medios y redes sociales, evitando la sobreexposición continua a videos, transmisiones o imágenes alarmistas. Ver reiteradamente contenidos destructivos incrementa la angustia innecesaria, obstaculiza la recuperación emocional y genera un desgaste psicológico severo en toda la comunidad afectada.
Tratándose de niñas, niños y adolescentes, los adultos fungen como su principal referente de tranquilidad y seguridad protectora. Se debe explicar lo sucedido empleando un lenguaje claro, sencillo y adecuado a su etapa de desarrollo, escuchando pacientemente sus dudas y validando sus temores legítimos sin recurrir a burlas, minimizar su dolor o reprimirlos.
Es preferible evitar frases invalidantes como «no tengas miedo» y optar por mensajes afirmativos de resguardo: «Estamos juntos y seguros», «conocemos el plan de emergencia» o «vamos a organizarnos». De igual forma, es vital proteger estrictamente a los menores de la visualización reiterada de contenidos gráficos sobre destrucción, heridos o situaciones críticas que vulneren su estabilidad.
Si se tiene un familiar con problemas de salud mental es fundamental mantener la calma, brindarle instrucciones claras y directas, y asignarle un responsable en el plan familiar que lo asista en la evacuación. Asimismo, es prioritario asegurar su medicación en la mochila de emergencia, evitar la sobreexposición a noticias alarmantes y, tras el evento, validar sus emociones, propiciar el retorno gradual a sus rutinas y buscar apoyo profesional si los síntomas se intensifican.
Desde el INSM “HD-HN” se recuerda que cada individuo procesa y asimila las crisis de manera distinta según sus recursos psicológicos. Si el miedo, la ansiedad persistente, el insomnio crónico o las alteraciones emocionales dificultan de forma significativa el desarrollo de las actividades cotidianas, se debe buscar de inmediato orientación profesional especializada en centros de salud.
Fortalecer la resiliencia familiar implica comprender que la mochila de emergencia y las rutas de evacuación salvan vidas en el plano físico, pero la gestión adecuada de las emociones y el soporte afectivo mutuo garantizan la recuperación integral, la salud mental y la estabilidad emocional de nuestros seres queridos frente a la adversidad.
Recuerden que el Ministerio de Salud ofrece gratuitamente y durante las 24 horas del día la línea 113 opción 5, donde especialistas en salud mental pueden orientar ante situaciones que no nos son posible manejar inmediatamente.
Por otro lado, la Línea 119 es un servicio gratuito del MTC que evita la congestión telefónica tras un sismo y permite comunicarse de forma sencilla: marcando la opción 1 se puede grabar un breve mensaje de voz informando sobre tu estado de salud y ubicación, mientras que la opción 2 permite escuchar los mensajes grabados por tus familiares ingresando su número de teléfono. Es fundamental incluir este número en el plan familiar y evitar las llamadas tradicionales para no saturar las redes.
Los movimientos telúricos de gran magnitud pueden generar miedo, angustia, incertidumbre, vulnerabilidad y una alta preocupación por la seguridad personal y familiar. Estas reacciones emocionales intensas pueden manifestarse durante la sacudida y persistir de forma prolongada durante las horas o los días posteriores al evento adverso. Durante la ocurrencia de un sismo, la prioridad absoluta se concentra en salvaguardar la integridad física y aplicar los protocolos de evacuación seguros.
En el ámbito psicológico, resulta indispensable evitar los gritos o expresiones de pánico desmedido, controlar la respiración y transmitir instrucciones firmes, breves y sumamente claras a la familia. Contar previamente con un simulacro familiar coordinado, identificar correctamente las zonas seguras dentro y fuera del hogar, y distribuir tareas específicas disminuye considerablemente el desconcierto. Una organización previa estructurada facilita notablemente una respuesta colectiva mucho más serena, ordenada y eficaz frente al peligro repentino.
En el periodo posterior al sismo, suelen aparecer respuestas adaptativas esperables como el temor a réplicas, sobresaltos constantes ante ruidos extraños, alteraciones del sueño, irritabilidad, llanto o apego excesivo. Para afrontar este escenario, se aconseja retomar paulatinamente las rutinas cotidianas y mantener una comunicación abierta y empática dentro del hogar.
Asimismo, los especialistas recomiendan regular estrictamente el consumo de información en medios y redes sociales, evitando la sobreexposición continua a videos, transmisiones o imágenes alarmistas. Ver reiteradamente contenidos destructivos incrementa la angustia innecesaria, obstaculiza la recuperación emocional y genera un desgaste psicológico severo en toda la comunidad afectada.
Tratándose de niñas, niños y adolescentes, los adultos fungen como su principal referente de tranquilidad y seguridad protectora. Se debe explicar lo sucedido empleando un lenguaje claro, sencillo y adecuado a su etapa de desarrollo, escuchando pacientemente sus dudas y validando sus temores legítimos sin recurrir a burlas, minimizar su dolor o reprimirlos.
Es preferible evitar frases invalidantes como «no tengas miedo» y optar por mensajes afirmativos de resguardo: «Estamos juntos y seguros», «conocemos el plan de emergencia» o «vamos a organizarnos». De igual forma, es vital proteger estrictamente a los menores de la visualización reiterada de contenidos gráficos sobre destrucción, heridos o situaciones críticas que vulneren su estabilidad.
Si se tiene un familiar con problemas de salud mental es fundamental mantener la calma, brindarle instrucciones claras y directas, y asignarle un responsable en el plan familiar que lo asista en la evacuación. Asimismo, es prioritario asegurar su medicación en la mochila de emergencia, evitar la sobreexposición a noticias alarmantes y, tras el evento, validar sus emociones, propiciar el retorno gradual a sus rutinas y buscar apoyo profesional si los síntomas se intensifican.
Desde el INSM “HD-HN” se recuerda que cada individuo procesa y asimila las crisis de manera distinta según sus recursos psicológicos. Si el miedo, la ansiedad persistente, el insomnio crónico o las alteraciones emocionales dificultan de forma significativa el desarrollo de las actividades cotidianas, se debe buscar de inmediato orientación profesional especializada en centros de salud.
Fortalecer la resiliencia familiar implica comprender que la mochila de emergencia y las rutas de evacuación salvan vidas en el plano físico, pero la gestión adecuada de las emociones y el soporte afectivo mutuo garantizan la recuperación integral, la salud mental y la estabilidad emocional de nuestros seres queridos frente a la adversidad.
Recuerden que el Ministerio de Salud ofrece gratuitamente y durante las 24 horas del día la línea 113 opción 5, donde especialistas en salud mental pueden orientar ante situaciones que no nos son posible manejar inmediatamente.
Por otro lado, la Línea 119 es un servicio gratuito del MTC que evita la congestión telefónica tras un sismo y permite comunicarse de forma sencilla: marcando la opción 1 se puede grabar un breve mensaje de voz informando sobre tu estado de salud y ubicación, mientras que la opción 2 permite escuchar los mensajes grabados por tus familiares ingresando su número de teléfono. Es fundamental incluir este número en el plan familiar y evitar las llamadas tradicionales para no saturar las redes.
Fuente: Noticias Gob.pe | Publicado el Wed, 19 Aug 2026 16:56:00 -0500