Próceres de la patria mujeres que desafiaron estereotipos y cambiaron vidas
Yachay Wasi, la casa del saber que nació para cerrar brechas de desigualdad en la educación rural
Chaska Quispe nació en Calca, Cusco, en una familia de docentes que trabajaban en zonas rurales. Creció viendo las desigualdades en el sector educación y desde muy pequeña descubrió su vocación por el activismo.
“Mi primer acercamiento al activismo y a los derechos humanos ocurrió cuando tenía alrededor de 9 años. Recuerdo claramente que una organización abrió esa oportunidad y el día en que fui seleccionada para representar a mi provincia en una convocatoria nacional donde debíamos hablar sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes”, rememora con alegría.
Desde entonces comprendió que los niños también podían alzar su voz y que la educación sí abre puertas a oportunidades que transforman vidas.
A los 14 años sucedió el segundo gran evento que cambió su destino: ingresó al Colegio de Alto Rendimiento (COAR) de Lima. Su sueño era estudiar Arquitectura, es así que más adelante postuló al Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) y ganó la Beca 18 para estudiar esta profesión.
Recuerda que, en su último ciclo de la universidad, volvió a Calca, en plena pandemia, un periodo que golpeó fuertemente la educación pública. “Vi cómo miles de niñas y niños enfrentaban brechas de conectividad, aislamiento y falta de acompañamiento. Sentí que ese contexto era un llamado claro. No era posible quedarme solo mirando; teníamos que actuar. Junto con mis compañeros del COAR Lima decidimos crear una respuesta desde la juventud para la educación del país”, cuenta con orgullo.
Así nació Yachay Wasi, una casa del saber construida a partir del voluntariado, del trabajo colectivo y de la profunda convicción que la educación es un derecho. Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo se convirtió en una organización que hoy reúne a más de 900 voluntarios en 11 regiones, quienes impulsan programas de arte y cultura, reforzamiento académico y bienestar psicológico para estudiantes y familias de zonas rurales en situación de vulnerabilidad.
Chaska Quispe nació en Calca, Cusco, en una familia de docentes que trabajaban en zonas rurales. Creció viendo las desigualdades en el sector educación y desde muy pequeña descubrió su vocación por el activismo.
“Mi primer acercamiento al activismo y a los derechos humanos ocurrió cuando tenía alrededor de 9 años. Recuerdo claramente que una organización abrió esa oportunidad y el día en que fui seleccionada para representar a mi provincia en una convocatoria nacional donde debíamos hablar sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes”, rememora con alegría.
Desde entonces comprendió que los niños también podían alzar su voz y que la educación sí abre puertas a oportunidades que transforman vidas.
A los 14 años sucedió el segundo gran evento que cambió su destino: ingresó al Colegio de Alto Rendimiento (COAR) de Lima. Su sueño era estudiar Arquitectura, es así que más adelante postuló al Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) y ganó la Beca 18 para estudiar esta profesión.
Recuerda que, en su último ciclo de la universidad, volvió a Calca, en plena pandemia, un periodo que golpeó fuertemente la educación pública. “Vi cómo miles de niñas y niños enfrentaban brechas de conectividad, aislamiento y falta de acompañamiento. Sentí que ese contexto era un llamado claro. No era posible quedarme solo mirando; teníamos que actuar. Junto con mis compañeros del COAR Lima decidimos crear una respuesta desde la juventud para la educación del país”, cuenta con orgullo.
Así nació Yachay Wasi, una casa del saber construida a partir del voluntariado, del trabajo colectivo y de la profunda convicción que la educación es un derecho. Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo se convirtió en una organización que hoy reúne a más de 900 voluntarios en 11 regiones, quienes impulsan programas de arte y cultura, reforzamiento académico y bienestar psicológico para estudiantes y familias de zonas rurales en situación de vulnerabilidad.
- Video con su historia: https://www.youtube.com/watch?v=qcAwvYjT8NE
La primera mujer en maniobrar maquinaria pesada
Lu Michi nació en el centro poblado Rosario Aucayo, ubicado a cuatro horas de Iquitos en Loreto. Desde muy joven supo que su camino sería distinto desde que vio por primera vez a una persona maniobrar una maquinaria muy grande.
“Una vez vi a un hombre maniobrar una maquinaria pesada; en ese instante, me dije: un día, yo estaré manejando una máquina como esa”, pensó.
Años más tarde, gracias a la Beca Técnico Productiva del Pronabec, estudió Operación de Maquinaria y luego Mecánica, un rubro tradicionalmente liderado por hombres. Hoy, Lu es la primera técnica mecanizada de la empresa Ferreyros, operando una de las máquinas más grandes del taller de recuperación.
“Cada día demuestro que esta profesión también nos pertenece a las mujeres”, dice orgullosa.
- Video con su historia: https://www.youtube.com/watch?v=NDDfCXiApRE
Mujeres que desafían las ciencias
Carola Mamani nació en Desaguadero, Puno, y creció en Tacna, donde estudió en el COAR. Fue allí donde descubrió su vocación por la ciencia y la innovación al participar en el STEAM Camp Mujeres en la Ciencia. Carola cuenta que en su familia nadie estudió una carrera superior, ella quería ser la primera. Y lo logró.
A los 17 años se mudó a Arequipa para seguir su sueño de estudiar Ingeniería Biotecnológica, carrera que cursó gracias a la Beca 18, graduándose con excelencia académica en la Universidad Católica de Santa María.
“Obtuve puntaje excelente en mi carrera, algo que me propuse desde el inicio”, recuerda.
Ha realizado voluntariados en Perú y Chile, representando al país en la Jornada Mundial de la Juventud en Portugal. Actualmente trabaja como asistente de aseguramiento de la calidad en Laboratorios La Cooper.
Carola Mamani nació en Desaguadero, Puno, y creció en Tacna, donde estudió en el COAR. Fue allí donde descubrió su vocación por la ciencia y la innovación al participar en el STEAM Camp Mujeres en la Ciencia. Carola cuenta que en su familia nadie estudió una carrera superior, ella quería ser la primera. Y lo logró.
A los 17 años se mudó a Arequipa para seguir su sueño de estudiar Ingeniería Biotecnológica, carrera que cursó gracias a la Beca 18, graduándose con excelencia académica en la Universidad Católica de Santa María.
“Obtuve puntaje excelente en mi carrera, algo que me propuse desde el inicio”, recuerda.
Ha realizado voluntariados en Perú y Chile, representando al país en la Jornada Mundial de la Juventud en Portugal. Actualmente trabaja como asistente de aseguramiento de la calidad en Laboratorios La Cooper.
- Video con su historia: https://www.youtube.com/watch?v=M0cmKOlg7PMamp;t=13s
Fuente: Noticias Gob.pe | Publicado el Wed, 29 Jul 2026 08:00:00 -0500