Reforma Constitucional busca restablecer el sistema bicameral en nuestro país


El restablecimiento del sistema bicameral, que rigió en nuestro país desde 1828 hasta la Constitución de 1993, implicaría la reforma de entre 20 y 25 artículos de la Constitución Política del Perú, según las cuatro proposiciones legislativas que obran en la Comisión de Constitución y Reglamento presentadas por representantes de igual número de grupos parlamentarios, lo que en la práctica significaría el respaldo de 73 congresistas.

La casi totalidad de esos artículos está contenida en el Título IV- De la Estructura del Estado, de la Carta Magna, y solo uno modificaría el Título VI- de Reforma de la Constitución, y entre sus propuestas está restituir la Cámara de Senadores integrada por 30 a 40 senadores, según cada una de las propuestas.



Las iniciativas corresponden a los congresistas de conformación del Congreso bicameral varía según los proyectos presentados por los congresistas Omar Chehade (NGP), Esther Capuñay (SN), Javier Bedoya (AGPC) y Víctor García Belaunde (AP-FA).

Iniciativa de Chehade

El primero de ellos propone modificar 22 artículos constitucionales e incorporar otros diez nuevos, a fin de “crear un Senado distinto, preparado, vigilante y revisor”, según afirma el autor de la propuesta.

Chehade afirma que es importante hacer comprender a la ciudadanía que (el sistema bicameral) no significa establecer dos cámaras gemelas, con las mismas competencias, sino funcionalmente complementarias, es decir una Cámara (de Diputados) encargada de desarrollar la función de control político, elaboración de leyes, acusación ante la Cámara de Senadores a los altos cargos del Estado y con la potestad de censurar al primer ministro.

Por su parte, la Cámara de Senadores, que estaría constituida por 40 senadores y 130 diputados, según su propuesta, se encargaría de la función revisora de las leyes y del nombramiento de todos los titulares de los organismos constitucionales autónomo. “Se trata de dos cámaras asimétricas”, afirma el legislador.

Añade que el sistema unicameral no satisface nuestra necesidad, y recuerda lo que sostenía la Comisión Redactora de la Constitución de 1933: “El sistema de cámara única es una invitación a la ligereza y a la imprudencia, aun en los pueblos de temperamento reflexivo, porque una asamblea sin el contrapeso de otra asamblea, respira en un ambiente de omnipotencia y de irresponsabilidad”.

Propuesta de Capuñay

La iniciativa legislativa de Capuñay Quispe considera la modificación de 25 artículos de la Constitución para restablecer el Senado, teniendo en cuenta que “el doble debate madura el juicio del legislador y evita la precipitación, las pasiones políticas y la demagogia, y permite resolver los conflictos que puedan presentarse en el Poder Ejecutivo y una de las Cámaras, en virtud de que la otra puede intervenir a manera de contrapeso como mediadora”. 

La legisladora destaca las ventajas de la Cámara de Senadores, entre ellas que se da una representatividad más amplia en la producción de las normas generales (leyes), permite un mayor análisis de los proyectos de ley y decretos, y atemperar la impulsividad de la asamblea única, así como disminuir la posibilidad de obstaculizar las actividades del órgano ejecutivo.

Es opuesta al unicameralismo, como el que nos rige en la actualidad, debido a que la concentración de todo el poder legislativo en un único órgano no solo es peligrosa, sino también poco conveniente, porque “dos ojos ven mejor que uno”.

La congresista refiere que su propuesta legislativa toma como base el dictamen propuesto por la Comisión de Constitución en el Período Parlamentario 2006-2011, toda vez que aquel recoge los antecedentes e intentos de reforma constitucional, que se iniciaron a partir de la recuperación de la democracia en nuestro país a principios de siglo.

Capuñay plantea que el Congreso de la República esté conformado por 100 parlamentarios (30 son senadores y 70 diputados).

Proyecto de García Belaunde

Por su parte, el legislador Víctor García Belaunde explica que su proyecto de ley, de ser aprobado, permitiría fortalecer la democracia representativa, lo cual redundará en la madurez del Estado de Derecho. “Esto no puede medirse ni se le puede poner cortapisas por cuestiones presupuestales, ya que bien gerenciado y administrado el presupuesto de un Congreso bicameral, con 48 senadores y 130 diputados, no puede implicar un gasto mayor que el que se utiliza actualmente.

Afirma que no es cierto que la incorporación del Senado genere costos exagerados como lo señalan los opositores al sistema bicameral. Al respecto, recuerda que el presupuesto del Congreso con Senado (60 representantes) y Cámara de Diputados (180), hasta 1993, era muy inferior al presupuesto del Congreso actual.

“Por tanto, añade, el argumento economicista no se justifica. Ese criterio fue utilizado para cerrar el Congreso y suprimir el Senado, que ha existido siempre en la tradición constitucional de nuestro país”, afirma.

Además, precisa que el Senado constituiría un contrapeso frente al Gobierno y también respecto de la Cámara de Diputados y frente a los intereses particulares o locales.

Opina que la cámara única puede dejarse llevar por pasiones súbitas y violentas. “Para corregir esto, prosigue el legislador, se necesita frente a ella un cámara menos numerosa, que posea gran firmeza y ejerza sus funciones con prestigio y autoridades. Ese es el Senado”, concluye. 

La propuesta legislativa de García Belaunde plantea modificar 20 artículos constitucionales, entre ellos el que sugiere la composición de la Comisión Permanente con doce senadores y doce diputados.

Proposición de Bedoya

El cuarto proyecto de ley de reforma constitucional es el presentado por Javier Bedoya de Vivanco, quien afirma que el sistema bicameral que propone “constituye un control intraorgánico, pues permite una mayor reflexión en el proceso de aprobación de una ley y facilita la representación”.

La necesidad de restablecer el sistema bicameral (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores) para corregir los problemas que ha causado el sistema unicameral vigente desde 1995 y restablecer la verdadera representatividad que debe tener un Parlamento en concordancia con el tamaño de su población, fue destacada por el constitucionalista Enrique Bernales Ballesteros.

Según la iniciativa de Chehade, el Parlamento debería estar conformado por 170 representantes (40 para el Senado y 130 para Diputados), en tanto que Capuñay Bedoya propone 50 senadores y 150 diputados, y García Belaunde considera 48 senadores y 130 diputados.

Fuente [Congreso]

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